Para el alma, tus señales son muy claras. Oh corazón, te pido por favor, Ten un poco de consideración hacia mí.
Y si debo entrar en este juego contigo ¿Finalmente me extenderías tus brazos? Podríamos mejor amarnos que hacer la guerra, Y vivir en paz con nuestros corazones. Estoy tan clavada y aferrada a ti, Que siempre llevaré esta espina clavada. Acaso ¿Hay religión o doctrina, que promueva Que un hombre renuncie a su ser amado?.



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